lunes, 17 de agosto de 2009

Si no es una es la otra...

Hoy las musarantxas no me dejan dormir... una de ellas está tranquila, contenta, feliz, ilusionada, con emoción ante el nuevo camino, correteando de aquí para allá ante la puerta de un nuevo futuro, de un mañana distinto. Otra remolonea y se alborota con sus miedos, su inseguridad, su soledad, y su imaginación desbordada que se ha tornado en peligrosa. Se siente tan sola, se siente tan lejos que no para de gritar. Da tantas voces que no nos deja ni dormir ni despertar, ni a mi ni a la otra musarantxa, que se ha olvidado de juguetear con las ilusiones y espera asustada en un rincón a que llegue la calma.

Es mi turno, llega el momento de equilibrar fuerzas para que las dos aparquen sus miedos y salgan de la mano a pasear bajo el sol del camino.

jueves, 21 de mayo de 2009

¿Dónde están mis cosquillas?

He pasado toda mi vida tan preocupada por agradar a los demás, he vivido cada minuto con tanto esfuerzo para que estén orgullosos de mi... tanto, tanto, tanto que me he olvidado de mi misma, de lo que me hace cosquillas, de lo que me hace feliz. El lío viene ahora: después de todo este tiempo, no sé qué es lo que verdaderamente me hace sentirme bien por vivir en mi ¿Qué es lo que me hará reir? ¿Dónde están mis cosquillas?

sábado, 21 de febrero de 2009

A veces llega la brisa a la cara

A veces te ves invisible. A veces sientes el peso del mundo justo al lado, sin rozarte, dejándote fuera de la tierra de todos. A veces te descubres como el espectador abandonado que sueña con ser el punto al que miran los actores, la butaca a la que dedican su actuación. Y te complaces, y te sientes especial, y te descubres siendo alguien. A veces recuerdas que esa atención es sólo un espejismo, que no eres tú, el espectador pasivo, el punto de atención, que esa mirada está llena de la luz de los focos y tú, espectador complaciente sentado en la butaca, eres invisible. A veces, el espectador invisible reconoce que no quiere la butaca, quiere el escenario y deslumbrarse con la luz de otro espectador invisible...

Pero a veces, cuando el espectador invisible es invisible hasta para sí mismo, llega un soplo de brisa; una risa que le zarandea; un mensaje que le viste de colores. Y el espectador invisible ya no es espectador, ya no es invisible. Es el actor en su butaca, el espectador de las luces de la magia de la invisibilidad visible.

domingo, 14 de diciembre de 2008

CAMINOS

No queda nada, apenas un día y algunas horas para empezar lo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo. Ahora vuelven las dudas que surgieron entonces ¿por qué no lo hice? La naturaleza es sabia ¿por qué cambiar sus ideas? Ahí está la clave de mis "tormentos": el miedo al cambio.
¿Merece la pena corregir aquello que escondes? ¿Arreglar lo que no es perfecto pero que forma parte de ti? Cabecita loca... siempre buscando lo perfecto y ahora te das cuenta de que lo que aprecias es lo imperfecto, que es parte de tu todo... ¿Y ahora qué hacemos?
Ya no hay marcha atrás, el martes iré, un pequeño gesto cambiará mi vida, al menos desviará unos grados el camino. Sé que durante un tiempo tendré intervalos de nubes, sólo espero que el sol no desaparezca.

martes, 25 de noviembre de 2008

ODALAMUELA

Allí estaba... sola... Nunca negaré mi nerviosismo antes de dar aquel paso, era la típica pelea entre el querer y el deber. Fue duro, una lucha, un tira y afloja para desprenderme de lo que formaba parte de vida. No importa si lo hice sola o necesite ayuda para separarnos, se quedó allí. Ahora, sola, me arrepiento de no haberme despedido con cariño, tantos años, tantos momentos dulces y amargos, fríos y cálidos... Aún me sorprendo de mi reacción, no quise decirle adiós y se quedó allí, en la soledad, entre las herramientas y, sin mirar atrás me marché. Ahora, sola, noto su ausencia.